Foucault, usos en educación

martes, 26 de junio de 2012

No todos podemos ser ingenieros*

Gabriel Magaña Gonzalez

Yo creo que mi padre no lo sabe, pero una de sus anécdotas humorísticas de su experiencia en la universidad es una de mis favoritas y primeras lecciones del éxito.
Mi padre asistió a la universidad en Morelia, México. La universidad que asistió era del tipo en el cual todos los profesores eran monjes. Por consecuencia, eran muy estrictos con los estudiantes. Esto le sirvió (y continua a servirle) mucho a mi padre ya que a consecuencia, mi padre siempre hace un trabajo bien hecho en todo lo que intenta. No porque mi padre es perfecto, sino porque conscientemente hace el mejor trabajo posible en todo lo que intenta. Pero ese es otro tema.
La historia que mi padre cuenta es esta:
Cuando estudiaba matemáticas, trabajaba sin calculadora, pues no existían. Teníamos regla de cálculo, pero no nos permitían usarlas, y para el tipo de problemas que nos asignaban, ni hubieran ayudado. En un típico examen, el profesor puso el examen entero en el pizarrón, consistía de tres problemas que resolver. Podíamos usar cualquier libro o material de referencia que quisiéramos, pues los problemas no estaban en ningún libro. Así que al escribir los problemas, el profesor procedió a marcharse del salón para darnos tiempo de resolverlos. Al salir vio nuestra expresión en la cara al ver la dificultad de los problemas. El profesor nos dijo estas palabras de consuelo: Oigan, si no pueden resolver estos problemas, no se preocupen. En realidad no hay nada que temer, en serio. No pierdan sueño si no pueden resolver esto. No solo se necesitan ingenieros; alguien tiene que limpiar los baños, barrer los pisos, cargar materiales de construcción; en fin, no se preocupen en lo más mínimo. Ninguno de ustedes se va a quedar sin trabajo si no pueden resolver estos problemas perfectamente. Después del discurso motivacional, se marchó y nos dejó para contestar el examen.
Cuando me contó esta historia mi padre por primera vez, mi reacción fue típica: Que profesor tan cínico y malo. Qué bueno que ya no hay profesores así en el mundo. !Por lo menos que bueno que no me tocó ninguno así a mí!
Pero mientras más observo y más aprendo, me doy cuenta de cuanta verdad había en los comentarios fríos de ese profesor.
Todo esto puedo ver yo como verdadero en el comentario del profesor:
  • Llegar a ser “alguien” es difícil
  • Vale la pena hacerlo precisamente porque es difícil
  • Si fuera fácil, no sería extraordinario, y si no fuera extraordinario, por definición sería mediocre. Ser ingeniero (y más en esos tiempos) es ser extraordinario. Por lo tanto, no va a ser fácil.
  • ¿Para qué te estresas? Si has decidido perseguir algo que vale la pena, haces lo que se requiere. Si no, no.
  • Siempre tenemos la opción de ser mediocres. Siempre. El camino fácil (no estudiar y no resolver los problemas, por ejemplo) está siempre a la mano. Siempre es una opción. En cuanto uno desee tomarla, la toma uno.
  • Hay muchísimo espacio en el mundo para la gente mediocre. Por definición, lo mediocre está presente en todos lados y en la mayoría de la gente.
  • Si eres mediocre, está bien. No hay un imperativo de la vida que diga que uno debe de ser extraordinario. Ser mediocre es lo normal. No hay nada de malo en ser normal.
  • Por último, si deseas ser excepcional y tienes la habilidad de serlo, no te atrevas a quejarte. Has el trabajo, aprende lo que debes de aprender, aprende a ejecutar bien. No hagas excusas, y si desarrollas el hábito de hacer lo que se necesita hacer para lograr lo que quieres, hasta entonces vas a ser excepcional.
Mi padre es una persona brillante y trabajador. Alguien a quien aprecio muchísimo. No crecí con el (creo que mi madre fue demasiado independiente y fuerte para aguantar ciertas cosas, la verdad no quiero saber que causó su divorcio), pero sí crecí escuchando acerca de mi padre. Cuando por fin lo conocí bien ya de adolescente y adulto, descubrí lo mucho que me parecía yo a él (¡la genética es impresionante!), y lo mucho que él me podía enseñar. Esta simple anécdota, contada con la intención de entretener, me ha dado vueltas en la cabeza desde la primera vez que la escuché.
En muchos aspectos se volvió una de los primeros puntos de referencia del éxito para mí.
Gracias padre, por mis genes, por tu amistad, y por plantar la semilla del éxito en mi mente con esta simple historia. Y bueno, creo que también le debo de agradecer a tu profesor. Hemos todos escuchado del profesor que cambia nuestras vidas, ¿pero cuantas veces hemos escuchado del profesor que cambia la vida de los hijos del estudiante tan directamente?

*Tomado de http://gabrielmagana.net/2010/06/no-todos-podemos-ser-ingenieros/

 

miércoles, 13 de junio de 2012

Estudiar en Alemania: ¿Busca universidad? La opción es el este*

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Achtung: Nur im Zusammenhang mit der Berichterstattung von Michael Hartlep über Beitrags über die Hochschulen in Ostdeutschland verwenden!
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Fachhochschule Jena

En el este de Alemania las aulas se ven vacías mientras en el oeste las universidades están atestadas. Una campaña del Gobierno busca resolver este problema. Sus realizadores hacen un primer balance.
En estados federados como Sajonia, Brandenburgo, Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental las escuelas superiores están llenas; tan sobrepobladas, que los estudiantes tienen que pelear por una silla en las clases de cátedra. Incluso han adecuado salas de cine para sobrellevar la falta de espacio. Todo empeoró con la reforma del plan escolar alemán, que fue recortado de 13 a12 años, enviando de una vez el doble de los colegiales a registrarse en las universidades.

Pero en Alemania del este la situación es muy distinta. Allí las autoridades encaran transformaciones demográficas, como la reducción en la tasa nacimientos y la migración de los jóvenes al oeste. Por eso hay espacio de sobra en las universidades; además, los costos de sustento y arriendo son mucho más bajos para los estudiantes.

Katrin Kappenberger habla desde su propia experiencia: "Inmediatamente encontré una vivienda. Mientras mis amigos, que estudian en otras ciudades, buscan durante semanas". Esta joven de 20 años creció en un municipio pequeño de la región de Hesse y estudia actualmente en Leipzig. De su nueva ciudad le gusta que, de alguna forma, las cosas se ven como no acabadas y que el ambiente es dinámico y joven.
Para ella Leipzig tiene mucho que ofrecer culturalmente hablando y está cercana a la naturaleza. "Además las condiciones de estudio son muy buenas", dice Katrin confirmando la conclusión de un estudio reciente del Instituto Alemán de Economía, el cual afirma que quien se gradúa en el este obtiene evaluaciones más positivas que los universitarios del oeste.

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Gang und Dong von der Kampagne "Studieren in Fernost" Gang y Dong, son la imagen de la campaña "Estudiar en el Oriente Lejano" que busca convertir a colegiales del oeste en universitarios del este

Los prejuicios contra el este

Sin embargo, siguen existiendo perjuicios por parte de los estudiantes del oeste hacia los orientales. Esta zona de Alemania es vista por muchos como gris y aburrida y por eso prefieren evitarla. Esta imagen negativa es los que las universidades de estados federados como Sajonia, Sajonia-Anhalt, Brandenburgo y Mecklemburgo-Pomerania Occidental quieren cambiar.

Hace cinco años estos Länder empezaron una campaña denominada "Estudiar en el Lejano oriente", que, con buenos argumentos,ha buscado convencer a las nuevas generaciones de las ventajas de estudiar en ciudades del este. El mensaje intenta llegarles a los jóvenes a través de Facebook, Twitter, Flickr y la red de Internet Schüler-VZ, diseñada en el 2007 especialmente para colegiales. También crearon una aplicación para smartphones.

La introducción visual de la campaña esta a cargo de Gang y Dong, quienes representan a dos estudiantes chinos. Ellos van con cámara en un recorrido por instituciones de educación superior del este. Los dos personajes, disfrazados de vampiros, fueron a Leipzig a felicitar rector de la universidad por el cumpleaños 600 de la institución y filmaron el evento.
Las universidades también han probado métodos un poco más serios de publicidad. Periodistas jóvenes podían aplicar para viajar a cubrir el panorama de las instituciones de educación superior.

En total 16 millones de Euros han sido destinados a este tipo de campañas. Recursos que, según el Ministerio de Cultura de Sajonia-Anhalt, quedaron muy bien invertidos. El organismo coordina la denominada iniciativa "universidades de los nuevos estados federados". “Hemos logrado ganar atención en el oeste. La visibilidad se ha aumentado hasta tal punto que las universidades del este ahora tienen resonancia. En los últimos cinco años la proporción de estudiantes del oeste a aumentado masivamente”, dice Gerhard Wünscher, representante cultural de Sajonia-Anhalt.
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Hochschule Anhalt La imagen de las universidades del este ha mejorado

Tendencia positiva

Este resultado se ve claramente. Hace tres años solo un tercio de los estudiantes del oeste eran atraidos por la oferta universitaria del este, ahora este número ha subido a la mitad. Para los organizadores de este programa, las acciones seguirán teniendo efecto. Esto a pesar de que el presupuesto para educación ha sido recortado masivamente. Las escuelas superiores en esta zona deben crear aproximadamente 1000 puestos antes del 2020.

Pero las regiones del este no quieren quedarse sólo con estas cifras. Como lo afirma Gerhard Wünscher, todo parece indicar que la campaña se alargará tres años más. 6 millones más serán invertidos, para entusiasmar a los colegiales a aventurarse en el “oriente lejano”.
Autor: Michael Hartleb/CV
Editor: Enrique López

*Tomado de http://www.dw.de/dw/article/0,,16017132,00.html

jueves, 29 de marzo de 2012

ANALFABETISMO MATEMÁTICO

Rafael María Crespo R. *


Usted, amigo lector puede ser analfabeta en matemática. Pero no se sorprenda, casi todos los venezolanos lo son, aun cuando hayan ido a la universidad e incluso habiendo obtenido un doctorado. Pues el hecho de manejar las cuatro reglas básicas no lo acerca ni al 0,001% de los conocimientos básicos en esa materia. La condición de analfabeta en matemática no es un estigma social, ni mal de morir. Pero, en el contexto de un mundo global, basado en el desarrollo tecnológico, tal característica coloca a nuestro país en desventaja para alcanzar el desarrollo del capital social que genera progreso.

Afortunadamente son muchos los docentes que comienzan a darse cuenta del peligro que esa carencia encierra. Al respecto, hace dos semanas participé en el inicio de unas actividades impulsadas por el Decanato de Investigaciones de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos (UNERG) con el propósito de explorar el nivel de conocimiento y capacidades didácticas que existen en la educación primaria, para la enseñanza de la materia que nos ocupa.

Tan importante actividad es organizada por la Decana de ese centro de estudios Doctora Odalis Martínez quien es profesora de matemática en la Facultad de Economía. Los intercambios de opiniones, reflexiones y conceptos compartidos con ella durante el lapso que trabajamos juntos, evidencian su sincera preocupación por el bajo grado de conocimiento matemático que caracteriza a la mayoría de los estudiantes que ingresan en las aulas universitarias. Lo cual es grave, porque esa carencia obstaculiza la adquisición de conocimientos que son necesarios para el futuro profesional de los universitarios

Cuando me correspondió el turno de hablar, expresé sin complejos que la mayoría de nuestros estudiantes mostraban un alto grado de “analfabetismo matemático”. Esta última expresión fue usada por el Dr. Arturo Uslar Pietri, durante una entrevista en la que fue calificado como el hombre más culto de América, y el erudito respondió: “No, no soy culto porque el 50% del conocimiento de la humanidad está hecho con base en la matemática y yo no sé una “papa” de matemática; más aún, creo que sufro analfabetismo matemático”. Sin embargo, la expresión incomodó sobremanera a uno de los asistentes quien posee un doctorado en educación.

El educador antes referido, pasó de la incomodidad a la estupefacción cuando comenté que el “analfabetismo matemático” era incomprensible después dos mil quinientos años. Pues lo que enseñamos ahora es la mismo que enseñaba Pitágoras (585-500 a.C.); Euclides (365-275 a.C. y otros de la antigüedad. Mil años después de Pitágoras, Pierre de Fermat (1601-1665) y René Descartes (1596-1650), desarrollaron la Geometría Analítica tal como la conocemos, luego vinieron Sir Isaac Newton (1642-1727) y el alemán Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) quienes crearon el Cálculo Infinitesimal. Esa es la matemática que enseñamos aquí y en todas partes del mundo.

Cuando me referí a que hace dos milenios que se enseña lo mismo, no me refería a enseñar una nueva matemática. Me refiero a que es necesario revolucionar la forma de enseñarlas. Se trata de buscar un camino, un método, una estrategia, una didáctica que desde la UNERG posibilite revertir el analfabetismo matemático que traen los muchachos desde la educación básica.

Estas opiniones no son emociónales como afirmó el educador a quien molestaron mis reflexiones. Simplemente son el resultado de 37 años dedicados a enseñar matemática, en secundaria, pregrado y postgrado. Lo cual me ha mostrado que once años de vida invertidos en estudiar matemáticas desde primaria hasta diversificada para terminar sin saber calcular un interés compuesto, es un desperdicio de vida descomunal, tanto para el joven estudiante como para la sociedad en su conjunto.

Sin embargo, resulta muy gratificante saber que existen docentes como la Decana de Investigaciones Doctora Odalis Martínez, quienes además de estar conscientes del problema, están tomando la iniciativa para enfrentar y vencer al peligroso flagelo del analfabetismo matemático que azota peligrosamente nuestro orden educativo. Felicitaciones a ella y a todos los educadores que investigan e innovan en nuevas formas de comunicación didáctica para facilitar la comprensión del conocimiento matemático. Pues, sin matemática, no hay desarrollo endógeno posible.

*Postdoctor en Filosofía de la Ciencia.

Profesor de Matemática jubilado de la UCV.

Profesor-coordinador del Postgrado Enseñanza de la Matemática de la Unerg.

Email: rmhatoviejo@gmail.com

Imagen tomada de http://www.elesquiu.com/notas/2011/6/4/sociedad-200690.asp

miércoles, 17 de agosto de 2011

La crisis de la Universidad*

Fernando Mires

Aún hoy, en el siglo XXl, muchas universidades europeas arrastran consigo una pesada carga medieval. Hay universidades en las que suelen formarse grupos cerrados que rinden culto a una determinada línea, excluyendo cualquiera posibilidad de interrelación con otras disciplinas del pensamiento

1. Universidades arcaicas

Aún hoy, en el siglo XXl, muchas universidades europeas arrastran consigo una pesada carga medieval

En la mayoría de las universidades europeas las relaciones entre catedráticos corresponden a las de “pares entre pares”. Cada uno es dueño de un territorio específico dentro del cual domina casi sin contrapeso un determinado“señor”, en este caso un profesor. La cátedra es otorgada de por vida, y no son pocos los casos de eminentes profesores que designan incluso a sus sucesores, destinados a mantener la línea impuesta por el “gran maestro” (que no siempre es tan grande ni tan maestro). Del mismo modo, entre catedráticos se concertan alianzas y pactos cuyos objetivos son aumentar el poder personal tanto fuera de la universidad como dentro de ella. Cada catedrático posee además un séquito especial formado por asistentes, auxiliares, secretarias, tutores, etc. (la nomenclatura varía de universidad a universidad). Al igual que en el medioevo, el séquito, o hueste personal, es adqirido por contrato, pero en el fondo está basado en relaciones personales y, por supuesto, en la incondicionalidad absoluta del “siervo” al “señor”. Lo que no siempre está claro es a qué periodo medieval corresponde la estructura descrita. A veces da la impresión de que en ella se mantienen las formas de la más temprana Edad Media. No obstante, otras veces he llegado a pensar que estamos en el periodo de plena decadencia del feudalismo. Esta última impresión la he confirmado observando la enorme proliferación de títulos académicos equivalente a la superabundancia de títulos de nobleza que caracterizó a la “tardía Edad Media”, particularmente en países como España, Italia y Portugal. Así como en ese periodo las cortes y los patios de los castillos estaban repletos de nobles con título, pero sin riquezas ni tierras, señores de capa y espada (con criado, cochero y toga, aunque muertos de hambre), hoy en día los campus universitarios se ven atestados de doctores sin sueldo ni puesto de trabajo; y lo que es peor: sin capa y sin espada.

Pero no sólo se encuentran en la universidad europea moderna las raíces feudales que le dieron origen, sino además las clericales. En los claustros universitarios (la palabra claustro no es casual) se dan todavía procesos de iniciación muy similares a los que tenían lugar en los conventos. Del mismo modo, en el largo proceso de aprendizaje que lleva a la obtención de un título universitario hay que pasar por largos periodos de “expiación”. La sacralidad de la profesión universitaria no se da sólo en las formas, sino también en una dogmática muy similar a la de las diferentes ordenes sacerdotales. En ese sentido, uno de los grandes éxitos de los movimientos estudiantiles alemanes del 68 fue haber puesto fin a la llamada Ordinarius-Universität. El Ordinarius era el prófesor de cátedra que dictaminaba sobre contenidos y formas en su terriorio académico. Una especie de preceptor laico. Pero que el Ordinarius sea sólo una reliquia medieval, no es muy seguro.

Hay universidades en las que suelen formarse grupos cerrados que rinden culto a una determinada línea, excluyendo cualquiera posibilidad de interrelación con otras disciplinas del pensamiento. Tales grupos, si se encuentran articulados en alguna institución interna o externa a la universidad, pueden ser considerados como equivalentes a las ordenes religiosas medievales. Pero, como suele suceder en las grandes iglesias, es frecuente que a su alrededor también proliferen sectas, las cuales suelen agruparse en torno de una figura profética o mesiánica. Si el profeta o mesías ya está muerto, mucho más imponente e inapelable es su “mensaje”, y sus seguidores le rinden una veneración que envidiarían los monjes tibetanos.

Alrededor de nombres papales como Marx, Freud, Jung, Lacan, Sartre, Foucault, Wittgenstein, Habermas, por ejemplo, se forman en las universidades “escuelas de pensamientos” que preservan y siguen las lecciones del “gran maestro” con la misma fidelidad que los franciscanos a Francisco de Asís y los jesuitas a Ignacio de Loyola. Por cierto, tanto en uno como en otro caso, en el seguimiento condicional al gran maestro se esconden intereses que no son siempre científicos, pues una cosa es la especialización en un determinado sistema de pensamiento elaborado por alguna eminencia, lo que en sí no tiene nada de cuestionable, y otra cosa muy distinta es convertirse en algo así como su representante en la Tierra, o lo que es peor, en su “intérprete”. Así, la mayoría de las escuelas interpretativas se limitan a reproducir el pensamiento originario, ordenándolo en sistemas, estructuras y jerarquías, y lo que es peor, en manuales, cuyo objetivo es elevar a verdad indiscutible todo que dijo (y no dijo) el gran maestro. Lo que ocurrió con la compleja obra filosófica de Marx a gran escala, cuando cayó en manos de los bonzos del Kremlin, tiende a ocurrir a escala menor en los “claustros académicos” donde asoma, impertinentemente y con mucha fuerza, la casuística monacal que forma parte del inconsciente de cada ciencia.

2. Castas académicas

Después del feudalismo y del clericalismo, la tercera de las raíces que explica el carácter patriarcal de la universidad europea –cuyos modelos han sido exportados hacia las más diversas latitudes– viene de los llamados gremios o corporaciones medievales que, a diferencia de feudos y conventos, tenían un asiento predominantemente urbano. Como es sabido, la principal característica de los gremios era su jerarquización vertical.

Ahora bien, como ocurrió con otras instituciones públicas, aquel orden organizacional que predominaba en los gremios fue transferido a las universidades, de modo que también en sus diferentes cátedras tendían a formarse relaciones corporativas, particularmente alrededor de un catedrático que pasaba a ocupar el lugar del antiguo maestro del mismo modo que los llamados asistentes y profesores auxiliares ocupaban el de los aprendices. Dicha relación se veía fortalecida por el hecho de que –hasta hoy– cuando algún iniciado pasaba al lugar del catedrático, obtenía el cargo de por vida. Como todavía se dice, “cuando se nombra un catedrático, ya no hay como sacárselo de encima”. De tal modo, el catedrático se convertía en un propietario de un medio de producción intelectual que él organizaba del mismo modo que los empresarios urbanos a su personal subalterno (Weber 1995, p. 6).

Muchas de las estructuras gremiales y/o corporativas que caracterizaban a la antigua universidad siguen prevaleciendo, aunque por .supuesto bajo nuevas formas. Las relaciones consanguíneas en las “castas” no tienen hoy un papel relevante, pero su lugar ha sido ocupado por la “familia ideológica”, algo que, aun después del fin de la Guerra Fría y de la inevitable polarización ideológica de los sistemas de conocimiento que de ahí se derivaban, continúa existiendo no sólo en las ciencias sociales, de por sí “politizadas”, sino también en las ciencias naturales. Desde luego, aunque todo el mundo universitario está consciente de ese hecho, nadie lo dice abiertamente. Mediante un acuerdo tácito se sigue haciendo “como si”, es decir, como si los cargos universitarios fueran ocupados exclusivamente de acuerdo con méritos individuales, y “como si” las adscripciones ideológicas no tuvieran ningún papel en los nombramientos. Pero hay todavía universidades de “izquierda” y otras “conservadoras”. Dentro de cada una hay también reductos que agrupan a los miembros de una o de otra familia ideológica. Dicho secreto a voces no es problemático cuando en la vida extrauniversitaria rigen condiciones propias al pluralismo ideológico o político, de tal modo que cada estudiante es teóricamente libre de decidir en cuál alma máter y cátedras quiere realizar sus estudios.

Problemático es cuando rigen en el mundo político institucional sistemas bipartidistas, y lo que es peor, monopartidistas. En esos casos, la oferta ideológica es extremadamente limitada, y las universidades tienden a constituirse en simples prolongaciones académicas de poderes extraacadémicos.

Pero no sólo en el plano de las relaciones ideológicas, sino además en el de las personales, rigen, en la vida académica, formas y normas que eran constitutivas del orden de los gremios medievales. En el pasado, haber sido aprendiz de uno u otro maestro era un signo que garantizaba la calidad de un arte o técnica, hecho que podía ser certificado en las prácticas manuales.

Un maestro que hubiera sido aprendiz de la casa Stradivarius poseía sin duda un “sello” de indiscutible prestigio en el rubro de la fabricación de violines. En las prácticas científicas, el efecto es parecido, aunque no pueda verificarse en la realidad como en las actividades manuales y artísticas, pues alguien puede haber sido discípulo de Einstein y continuar siendo un físico mediocre. No obstante, hay académicos que han aprendido a utilizar el “con quien” estudiaron de modo magistral.

3. La “americanización” de la universidad

Frente al extremo medievalismo de la universidad alemana, Max Weber ponía como contrapunto, en su libro clásico: Ciencia como Profesión, el otro polo: la universidad americana.

Por americanización de la universidad entendía Weber una suerte de mercantilización de la vida académica, según la cual rige una flexibilidad en los cargos determinada más bien por las leyes de oferta y demanda, y donde la enseñanza es concebida como una mercancía que ofrece la empresa, en este caso la universidad, a los consumidores, que son los estudiantes (p. 6). El estudiante paga una matrícula alta y compra así una determinada cantidad de conocimientos, y con ello los correspondientes títulos que necesita para su plan de vida. La relación que impera en la academia es, por tanto, una relación empresarial que, por lo demás, es la misma que rige los destinos de la sociedad fuera de las universidades. En este contexto, el profesor pierde la presencia majestuosa, casi papal, que adquiría en la universidad alemana en los tiempos de Weber. Como contrapartida, se convierte en una suerte de vendedor público de saberes, teorías y conceptos y, como todo vendedor, ha de esforzarse para que sus productos sean más atractivos que los que ofrece otra empresa, en este caso, otra universidad.

Weber caricaturizaba ya en 1917 tanto a la universidad alemana, como a la norteamericana. En uno como en otro caso se trata sólo, para emplear la propia terminología de Weber, de “construcciones ideales” que, por serlo tales, no encuentran jamás una correspondencia exacta con la realidad en el marco de los dos peligros que marcan el tenor de casi toda la sociología weberiana. Uno, el de la extrema racionalización; el otro, el de la extrema economización. Como es sabido, para Weber ninguno de los dos excluye al otro, constituyéndose así un tercer peligro que, valga la tautología, es el más peligroso, y éste es el que se da a través del entrecruce de relaciones capitalistas con la creciente complejización de la esfera burocrática, tema que hoy signa a casi toda la sociología de Habermas. Tanto una tendencia como la otra se sirven de estructuras de dominación “arcaicas”, de modo que la relación entre tradición y modernidad no sólo es antagónica, sino además complementaria. Esto significa que una universidad puede estar edificada sobre bases medievales, constituirse como empresa moderna, y ser extremadamente burocrática a la vez, sin que todo eso implique, necesariamente, una contradicción.

Cuál es el modelo que ha de prevalecer en las universidades del futuro es un tema permanente en la discusión interuniversitaria. En algunos institutos norteamericanos se añora e idealiza la antigua universidad europea. A la vez, en muchas universidades de Europa se intenta adoptar, indiscriminadamente, formas supuestamente americanas de funcionamiento. Como en los tiempos de Weber, los académicos europeos viajan a EEUU, a veces sólo por una semana, y regresan encandilados con la agilidad, movilidad y flexibilidad que muestran algunas universidades del “nuevo mundo”. Continuamente presionan para imponer dichas formas y estilos en instituciones universitarias que han sido diseñadas en el marco de tradiciones diferentes, y a las que no es fácil, y quizás tampoco sea conveniente, renunciar. El resultado es que se ha ido formando en Europa un híbrido que conserva en sí todas las formas autoritarias y patriarcales de la universidad medieval, a las que se agrega el autoritarismo burocrático estatal –en países como Alemania todavía muy fuerte–, y la mercantilización del saber académico que es característica de algunas nuevas universidades norteamericanas (pues, por lo general, las tradicionales son más europeas que las europeas). Algo así como un McDonald dentro de la catedral de Notre Dame, pero atendido por funcionarios públicos.

En diferentes trabajos que se refieren a los procesos de modernización de instituciones tradicionales, Max Weber destacó que la tradición no excluye la modernización. En ese sentido, en muchas universidades modernas, la creciente mercantilización de las relaciones académicas no sólo coexiste con la burocratización de la enseñanza y con la mercantilización de la investigación científica; además cada uno de esos procesos ha terminado por ser funcional al otro. Para poner un ejemplo, los proyectos de investigación científica que se realizan en un recinto universitario reciben financiamiento externo, que puede ser del Estado, de empresas privadas, o incluso de bancos. Por lo tanto, si un profesor es interesante para una universidad, no lo es sólo por sus conocimientos o por sus cualidades sino también por su capacidad para obtener fondos y administrar proyectos; lo que implica, en primera instancia manejar un complejo de relaciones públicas y privadas que permitan canalizar medios de financiamiento para esos diferentes proyectos. De este modo el profesor posmoderno no sólo debe ser un sabio patriarcal, sino además un excelente manager, es decir, alguien con manejo empresarial y administrativo. De más está decir, en este caso, que las prestaciones de servicio y las relaciones de dependencia personal, propias a la universidad medieval, se acrecientan cuando el profesor-empresario actual está además en condiciones de crear empleo, distribuir dinero y financiar investigaciones entre los miembros de su séquito. Éstos rara vez se encuentran en condiciones de cuestionar las teorías del profesor-empresario, por descabelladas que sean, so pena de poner en peligro no sólo sus posibilidades de ascenso profesional, como ocurría en el pasado, sino además su subsistencia económica. Ello quiere decir, y a eso voy, que el saber científico no sólo no es siempre objetivo, ni puramente discursivo. Además es construido en espacios de relaciones que no excluyen las de dinero, subordinación e incluso, como he podido comprobar tantas veces, de simple servilismo. Sin embargo, que las universidades puedan ser convertidas en meras prolongaciones de fábricas, empresas e incluso bancos, no implica satanizar cualquiera posibilidad de des-estatización.

El Estado no ha sido en ninguna parte el mejor garante de la autonomía universitaria, a la que se ha confundido por lo general con autonomía estatal en la universidad, o con universidad como entidad aislada donde cada miembro pueda hacer lo que le da la gana, hasta llegar a albergar en su interior grupos terroristas (como ha sido el caso de algunas universidades latinoamericanas).

Pero des-estatización tampoco es necesariamente privatización, ni mucho menos, empresarización; ella puede ser entendida también en el sentido de la integración creciente de la universidad en un proyecto civil de sociedad. De acuerdo con Daxner: “La ciencia es una cosa pública, una res-pública. Y ya que los principales establecimientos de la ciencias son las universidades, hay que exigir que ellas sean establecimientos de propiedad pública. Esto significa que la universidad ha de pertenecer a todos los miembros de una sociedad, con todos los derechos y obligaciones que implica cada propiedad” ( p.193). No obstante Daxner -uno de los mejores analistas de las universidades alemanas- no establece la diferencia entre "lo público" y "lo estatal". Una universidad puede ser privada y prestar enormes servicios públicos o puede ser estatal, pero con una muy débil incidencia pública.

La verdad es que el punto arquimédico entre la universidad medieval, la universidad como aparato de Estado, y la universidad-empresa, aún no ha sido encontrado. Quizás no exista. Puede incluso que lo que ha de caracterizar a las universidades del futuro sean combinaciones de diferentes formas institucionales, estableciéndose así una suerte de permanente equilibrio inestable dentro de ellas.

4. Entre el clientelismo estatal y la universidad “chatarra”

Con el fin del comunismo y de las ideologías para-estatistas que lo legitimaban, la universidad puramente estatal ha entrado en descrédito en casi todo el planeta. Pero aún subsiste en países donde el Estado sigue ocupando el centro tanto del proceso productivo como del ideológico (como es el caso en los países islámicos y en los restos de comunismo que perviven en China o Cuba), o en el marco de relaciones partidistas, como las que imperan en algunos países latinoamericanos donde no pocas veces los cargos docentes son ocupados por personas que, antes de dar pruebas de conocimiento han de dar muestras de fidelidad a un partido, régimen, Estado, o ideología. En Chile, para referirme a un caso que bien conozco, las universidades estatales están atestadas de “apitutados”, vale decir, personas que han alcanzado cargos académicos gracias a sus adhesiones políticas.

Como reacción a la, en muchos casos, corrupta universidad estatal, han surgido en diversos países latinoamericanos (así como en muchos de los países poscomunistas de Europa del este) micro-universidades empresariales (también llamadas “universidades chatarra”) que funcionan de acuerdo con el estilo impuesto por una economía mercantil, y que no reconocen ninguna otra ley que no sea la de la oferta y la demanda. En términos estrictos, esas no son universidades, ni deben ser llamadas así. Se trata simplemente de institutos privados y empresariales de enseñanza especializada pero que, si vamos a seguir hablando de universidad no caben dentro de ese concepto. Puede sí, que adelanten con su presencia el fin definitivo, y ya tantas veces proclamado, de la universidad tradicional. Pero ese ya es otro tema. No obstante, debe ser dicho que la formación de institutos autónomos, tanto dentro como fuera de las universidades, en lugar de permitir la aparición de entidades en las cuales la ciencia obtenga más libertad, crea las condiciones para que tales institutos puedan ser cooptados por intereses de Estado, o de corporaciones y empresas privadas.

La siempre anunciada crisis de la universidad resulta, en consecuencia, de la indefinición existencial de la institución. Si renuncia a sus fundamentos arcaicos, se transforma en una empresa comercial, o lo que es peor, en una instancia burocrática del Estado (y de los partidos políticos que lo controlan). Si renuncia a sus características empresariales modernas, se transforma en una reliquia de museo, o en un lugar para realizar visitas turísticas (como ocurre ya con algunas universidades “clásicas”).

La universidad moderna es portadora de una contradicción histórica hasta ahora no resuelta. Pero quizás la condición que permite que esa institución llamada universidad siga existiendo a través de los tiempos es la imposibilidad de resolver dicha contradicción. Eso quiere decir que la crisis de la universidad no es una anomalía. Por el contrario: la crisis puede ser también su forma natural de existencia.

Referencias:

Max Weber: Wissenschaft als Beruf, Reclam, Stuttgart 1995

Max Weber: Schriften zur Wissenschaftslehre, Reclam, Suttgart 1991

Michael Daxner: Die blockierte Universität, Campus, Frankfurt 1999

Fernando.Mires@uni-oldenburg.de

*Tomado de http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/3773878.asp

sábado, 16 de abril de 2011

Por una Universidad Autónoma, Democrática y Científica de cara al Desarrollo Nacional

Mesa de Diálogo Ejecutivo Nacional – Gremios Universitarios.

Tema: Transformación Universitaria.

Papel para el debate:

Prof. (USB) Elvin Barreto Guédez (ebarreto@usb.ve)

Por una Universidad Autónoma, Democrática y Científica de cara al Desarrollo Nacional

“… [La Universidad debe] dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. Las Universidades Autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la Ley…” (C.R.B.V., Art. 109º)

  1. Introducción.

La Universidad Venezolana, es uno de los espacios que ha sido persistente en el enfrentamiento a diferentes regímenes totalitarios que han transcurrido en la historia republicana. En las actuales circunstancias políticas, más que en un emblema, la Universidad se ha convertido en un reducto democrático: en el centro de irreverencia y desprecio a las pretensiones intervencionistas de este régimen que no descansa por concretar sus intenciones de poner a las Universidades bajo sus órdenes.

Las acciones del Ejecutivo Nacional a lo largo de estos once años reflejan la contradicción entre el discurso y la realización. Ejemplo de ello es el “discurso socialista del siglo XXI” frente a la política económica que viene ejecutando a favor del capital financiero y la división internacional del trabajo y sus resultados en la centralización del capital. Mientras que la pobreza y el bienestar de las mayorías apenas es atendida con paños calientes y una gran demagogia populista que busca mantener vivas algunas esperanzas en el pueblo.

Los grandes problemas nacionales se agravan producto de la ineficacia política, la corrupción, el proceso de destrucción del aparato productivo nacional, entre otros factores. Mientras el Ejecutivo Nacional de manera tramposa y engañosa acusa a las Universidades de estar a espaldas de las necesidades del país, cuando en realidad estas no son tomadas en cuenta en la formulación y ejecución de políticas y proyectos que tengan como objetivos el desarrollo y progreso de Venezuela.

Dado el proceso de deterioro financiero de las Universidades, pero también por la precariedad de los salarios de docentes, empleados y obreros, de las becas estudiantiles, que motivaron la deserción hacia otros espacios laborales o educativos así como la implantación de prácticas ajenas a la honestidad, o bien resultado de la realización de ideas liberales que buscaban privatizar la universidad, mercantilizar el quehacer universitario e incluso gremial; han conducido a un detrimento de la universidad pública venezolana. Pero esa circunstancia no se resuelve derogando la autonomía y la libertad de cátedra, como en efecto pretende el Ejecutivo Nacional. Ciertamente, las Universidades vienen años atrás sufriendo un proceso de deterioro que sirve al actual régimen como argumento para intervenirlas y colocarlas a su servicio.

  1. Valoraciones y Críticas a las ideas de transformación universitaria del Ejecutivo Nacional.

Por todo lo anterior la meta de los Universitarios no debe ser otra que la de impulsar un gran movimiento nacional por la defensa de la Autonomía Universitaria, por la Educación Científica y al Servicio del Interés Nacional y del pueblo venezolano.

Para ello se debe abrir el debate intra y extra universitario que de paso a la Transformación Universitaria partiendo del desenmascaramiento y distanciamiento de las ideas transformadoras del Ejecutivo Nacional, expresadas en los diversos proyectos de Ley elaborados por sus intelectuales apologistas:

Introducción de elementos de irracionalismo y metafísica. El Ejecutivo Nacional habla de una Universidad para “el diálogo de saberes”, en vez de ratificar la Universidad como centro para la búsqueda de la verdad, saber científico y desarrollo cultural universal. Tal “diálogo de saberes” es un contrabando vulgar que subsume el conocimiento científico en “saberes” cuya pertinencia histórica es abstracta. Esta acepción no es gratuita, obedece a algunos elementos fundantes del llamado chavismo, que, como bien sabemos, una de sus fuentes fundamentales reales es el pensamiento posmoderno. Es así como en los diversos proyectos de ley universidades desaparecen las palabras Verdad y Ciencia. Por lo que las convertirían en centros de diletancia, en el mejor de los casos.

Resulta contradictorio convertir las máximas casas de estudio del país en “centros para el diálogo de saberes”, cuando un verdadero proyecto de desarrollo debe reivindicar ante todo el saber científico y la investigación en función de los adelantos tecnológicos que demanda el desarrollo industrial, agroindustrial y agrícola, de la construcción de viviendas, entre otros aspectos. Asimismo, atender las demandas sociales en materia educativa, salud, entre otras, requieren de la reivindicación del saber científico, humanístico, del desarrollo tecnológico, y no de “diálogo de saberes” abstractos que bien pueden servir para la contemplación o cualquier cosa.

La Democracia Igualitaria. Ideas y conceptos, propios de este régimen totalitario y despótico, es el manido discurso que estimula la confrontación, el revanchismo y el resentimiento social y político entre los propios miembros de la comunidad universitaria. Para el régimen, como “respuesta” a la “existencia” de clases en las universidades, una de ellas, la “oligarquía profesoral”, se crea la igualdad plena a la hora de escogencia de las autoridades universitarias. Con lo que se rompe con la proporción racional en las casas de estudio universitarias, cuya democracia, dada la naturaleza de estas instituciones, debe cumplir con el principio de capacidad para decidir y cultura en torno de lo que se decide.

Reivindicamos el derecho al voto por parte de todos los miembros de la comunidad universitaria, al momento de la escogencia de autoridades, en su justa proporción en cuanto al porcentaje de miembros de la comunidad universitaria que representan.

La Autonomía Universitaria. Surge históricamente en Occidente como el resultado de la necesidad de creación de espacios en los cuales la libertad de pensamiento, de investigación, de creación, fuese tal que la iglesia ni poder alguno pudiese violar, suprimir o atacar. Eso en teoría, claro está. Esa demanda tenía que ver con las necesidades de enfrentar el dogmatismo conservador imperante, dado la necesidad del capital, incipiente pero en pleno desarrollo, de revolucionar los medios de producción apoyándose en el saber científico. Eso es así como elemento fundante. Experiencias similares las encontramos en otras culturas, valga el caso de la que existió en Medio Oriente, concretamente en Bagdad, para el siglo XII.

La Autonomía debe de ser reglamentada y orientada por la propia Universidad y no a la inversa como pretende el Ejecutivo Nacional. La Autonomía encuentra su razón de ser fundamental en este hecho: el encuentro de la verdad y del saber científico. Las ideas posmodernistas, que es la ideología desarrollada por la oligarquía internacional en estos tiempos, es el sustento de la idea de reducir la razón de ser de la universidad al tal “diálogo de saberes”. Metafísica que en definitiva atenta contra la autonomía, el saber científico, humanístico y el espíritu universitario.

  1. Transformación Universitaria en sintonía con el Desarrollo Nacional.

La Transformación Universitaria pasa por reivindicar sin titubeos el carácter Autonómico, Democrático y Científico de las Universidades, partiendo de las valoraciones y críticas generales anteriormente expuestas. Por lo que siendo un tema que concierne directamente a la comunidad universitaria no debe generarse bajo tutelaje de poder político y económico alguno. La Transformación Universitaria debe obedecer, en todo caso, a consensuales planes y proyectos de progreso y desarrollo nacional.

A propósito de lo anterior, valdría la pena formularse las siguientes interrogantes: ¿Cuál es el proyecto de desarrollo de Venezuela? ¿Hacia dónde se enrumba el país? ¿Se están solucionando los problemas de las mayorías? ¿Soberanía o dependencia?

De no existir tal proyecto de país que responda a las necesidades de las mayorías nacionales, debería ser la Universidad, aprovechando el bagaje de estudios, conocimientos y experiencias en todos los ámbitos, la proponente de las líneas de desarrollo que el país reclama. Y disponerse a llevar adelante la Transformación Universitaria en sus órdenes académicos y administrativos en función del desarrollo y el progreso de Venezuela.

Mientras, la ofensiva del Ejecutivo Nacional contra la Universidad Autónoma, Democrática y Científica reclama de la Unidad de todos los Universitarios así como de la configuración de una respuesta política unificada. No basta con la respuesta simplista de “Libertad y la Democracia para la Universidades”. Por la naturaleza del espacio (el universitario) que buscamos defender, debemos elevar el contenido del discurso, más cuando del lado del oficialismo existe un discurso hilvanado lleno de argumentos elaborados desde tiempo atrás, madurados al calor de debates dentro del chavismo y enarbolados contra la universidad venezolana. Mientras, de parte de los sectores defensores de la Universidad Autónoma, Democrática y Científica no existe unidad y una debilidad tremenda en el discurso autonomista.

El elemento fundamental en que debe descansar el discurso de los Universitarios es la Crítica. Reivindicar la Autonomía supone, en primera instancia, hacer valer lo que la sustenta, esto es, la Crítica, que es la esencia del espíritu universitario. Asimismo, supone levantar una propuesta global cuyo elemento central debe ser precisamente el Desarrollo Nacional. Esta propuesta debe descansar en la relación entre Soberanía e Independencia con desarrollo industrial, agroindustrial y agrícola y, por ende, desarrollo intelectual y de las capacidades intelectuales para sustentarlo. En segundo lugar una Nueva Democracia que en la universidad venezolana debe ser más amplia pero más rigurosa, toda vez que democracia es capacidad para decidir y cultura para forjar criterios en torno de lo que se decide. De allí es como podemos levantar una universidad verdaderamente autónoma, toda vez que ello supone desarrollo del conocimiento científico en un clima de amplia libertad, libertad de cátedra, de pensamiento.

La herramienta para enfrentar la circunstancia de la universidad venezolana no puede ser otra que el impulso de un amplio movimiento de carácter autonómico y progresista, que impulse una campaña nacional que devele las intenciones del régimen, así como coloque en evidencia el aporte de la Universidad al país. El liderazgo debe de ser compartido. El protagonismo debe dar paso al talento político y académico.

Caracas, 6 de abril de 2011

miércoles, 25 de agosto de 2010

FORMACIÓN DOCENTE

Marcris Gleimar Delgado Fajardo*

Facilitador Dr. Freddy Contreras


Esta nueva acepción de los facilitadores no se da por generación espontánea, es necesario formar y capacitar a la plantilla docente en las técnicas necesarias para que logre aterrizar en el aula todos los principios metodológicos que integran un modelo centrado en el alumno y el aprendizaje. Partimos de una premisa básica: el conocimiento no se transmite. La frase ya muy trillada acerca de un profesor que “sabe mucho de la materia que imparte pero no sabe transmitir el conocimiento” resulta obsoleta, en realidad de lo que carece es de técnicas didácticas (no confundir con pedagogía, ya que el concepto es diferente) para coadyuvar a que el estudiante genere un aprendizaje significativo. ¿Qué es el aprendizaje significativo? Seguramente encontrará muchas definiciones de diversos autores sobre el tema, pero utilizaremos una definición propia construida a lo largo de varios años de experiencia.

Si bien el diseño instruccional debe ser un reflejo del modelo educativo, no es menos cierto, que pueden haber ciertas variaciones y flexibilidades (concientes y elaboradas) en relación a un proceso reflexivo y metacognitivo para mejorar la calidad de los productos elaborados.

(Retroalimentación), aspectos cognitivos (clasificaciones, esquemas, procedimientos), y procesos constructivos (solución de problemas o casos), por ello se validaría el uso de distintas estrategias (constructivistas, cognitivas y del comportamiento) si se requiere de un mayor aprendizaje o un mayor procesamiento de la información.

El proceso de diseño instruccional, es una etapa crítica en el funcionamiento de una institución educativa o que realice procesos de capacitación o formación on-line. Lo que se busca, es no caer en los vicios de emular un sistema presencial, pues son contextos diferentes, la formación distribuida y asincrónica no puede buscar imitar ni hacer lo mismo que una formación in situ y sincrónica, para ello el proceso de diseño instruccional tiene algo que decir. No puede ser lo mismo estructurar un curso o módulo como un esquema organizacional de árbol, en red, espiral, por competencias, en base a resolución de problemas guiándose tan solo por una intuición pedagógica, estas decisiones deben ser técnicas y mejor aún si son tomadas por varios expertos.

*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)

DISEÑO DE INSTRUCCIÓN EN LA PLANIFICACIÓN DE LA ENSEÑANZA

Marcris Delgado*

Facilitador Dr. Freddy Contreras


En cualquier campo del saber humano, la planificación forma parte de la actividad cultural del hombre, desde el momento en que comienza a tener vida social organizada, como respuesta natural a las exigencias que su entorno le plantea en cuanto al modo de producción y reproducción del conocimiento, particularmente cuando imparte la enseñanza a sus semejantes, de tal manera, que se les garantice las mismas oportunidades de aprendizaje para el desarrollo de sus capacidades innatas.

Entendida dicha enseñanza como el proceso en el que participan individuos, desarrollado dentro y fuera de un aula de clase, dirigido al logro de objetivos previstos que se desean alcanzar con mayor o menor grado de planificación previa, definida como el conjunto de actividades por las cuales se prevé, selecciona y organiza los elementos de cada situación de enseñanza y aprendizaje a objeto de mejorar las condiciones en las cuales estos procesos se producen.

En este sentido, instruir a alguien es, enseñarle a participar en el proceso que hace posible el establecimiento del saber, es decir, se enseña para obtener un conocimiento, pues el saber es un proceso no un producto.

Por estas razones la planificación de la instrucción surge ante la necesidad que posee todo educador por racionalizar, sistematizar, ejecutar, orientar y evaluar toda acción educativa, así como, considerar la dificultad de llevarla a cabo de manera efectiva con la finalidad de diseñar y planificar la instrucción con base a sus objetivos fundamentales, tales como:

• Proporcionar una visión global detallada y racionalizada de la instrucción a través de las actividades de docentes y alumnos.

• Permitir la elaboración, implantación, evaluación sistemática y organizada de los diferentes planes y programas de un determinada área de estudio o disciplina.

• Tomar decisiones y evitar improvisaciones para hacer la enseñanza más eficiente y controlada.

• Conducir a los educandos con más seguridad hacia el logro de los objetivos instruccionales deseados en el proceso educativo.

• Establecer de manera clara y precisa los objetivos de la educación con base a las necesidades instruccionales de los alumnos según el curso o nivel al cual están dirigidos.

• Proporcionar orientación a la enseñanza y la continuidad del aprendizaje partiendo de las experiencias de los educandos, sus capacidades y posibilidades reales en el medio escolar.

• Disponer de recursos didácticos para alcanzar de manera efectiva los objetivos instruccionales propuestos durante el aprendizaje.

Estos hechos permiten reconocer la importancia de la planificación de la instrucción, vinculada a la posibilidad de ser utilizada como un conjunto de procedimientos didácticos, mediante los cuales se introduce una mayor organización y racionalización de actividades previstas para propiciar el logro de los fines y objetivos de la educación.

Es por ello que, la planificación de la instrucción debe realizarse de tal manera que proporcione direccionalidad al proceso educativo mediante el uso de técnicas, instrumentos y procedimientos, tales como, las taxonomías entre otros, que faciliten la labor pedagógica del docente permitiéndole establecer una relación equilibrada entre los fines, objetivos y medios a objeto de garantizar la eficiencia del proceso enseñanza – aprendizaje al constituir una vía, no sólo para el logro de los objetivos instruccionales propuestos sino al momento de impartir la instrucción.

En este orden de ideas el planeamiento de la instrucción constituye en la actualidad una actividad compleja, a veces monótona, tediosa y rutinaria para el educador por la forma como éste la ejecuta. Sin embargo, se ha podido comprobar que dicha dificultad está dada por la necesidad de emplear una técnica o instrumento (taxonomía) que le permita lograr una mejor representación de la realidad educativa del acto de instrucción.

Es por esto que, la planificación es una exigencia que se impone día a día en todas las actividades humanas, por lo que el trabajo docente no escapa de esta exigencia, máxime si se tienen en cuenta las consecuencias morales y sociales que ella implica.

*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)

Redes sociales para educar

Leonardo Agustín Romero Milano*

Facilitador Dr. Freddy Contreras


Uno de los retos que los docentes siempre han experimentado es ¿cómo mantener la atención en los estudiantes? ¿Cómo transmitir el conocimiento de la mejor forma? Algunos catedráticos piensan que el internet y los dispositivos móviles son una amenaza en relación a la atención/aprendizaje de los estudiantes y por ello es necesario censurar su uso.
En Venezuela se viene dando un crecimiento acelerado del uso de redes sociales y demás servicios en líneas lo que sería interesante es implementarlos en clases y aprovechar la tecnología para enseñar de forma más divertida e interactiva, dentro de estas tenemos

Facebook: Es una de las redes sociales más populares en este momento, quizás no tengas ningún estudiante que no la utilice. Entonces ya que ellos están tan familiarizados con ella, puedes desarrollar dinámicas de trabajo que involucre su uso. Por ejemplo: crear un grupo de toda la clase en donde detalles tareas específicas a través de él y te comuniques. Qué tal entregar tareas a través de está red social.

Twitter: Encontré un articulo http://www.onlinecolleges.net/2009/09/14/101-ways-to-use-twitter-on-campus/ en donde comparten 101 maneras de utilizar la red social de Twitter para implementarlas no sólo en el salón de clase sino también a nivel de campus o bibliotecas universitarias.

Blogs: Un blog es una excelente herramienta para crear proyectos, motivar a tus estudiantes a que investiguen, escriban y brindarles la oportunidad de publicar su trabajo en un medio cada vez más accesible.

Youtube: Es una herramienta que te permitirá crear un canal en donde puedes crear proyectos con tus estudiantes. Recuerda que en la actualidad una cámara de vídeo es más accesible y fácil de usar, qué tal si creas proyectos en grupo sobre temáticas para desarrollar en vídeo. Qué tal una exposición en vídeo o el proceso de su experimento grabado para presentarlo en clase.

Flickr: Enseña a tus estudiantes a tomar fotografías y crea una galería con ellos en donde aprendan sobre el contenido de un curso. Qué tal ponerlos a realizar tareas utilizando su cámara de fotos y presentando sus trabajos a través de este servicio.

Sin duda alguna la atención del alumno seria de mayor provecho, al igual que las ventajas que ofrecen a nivel didáctico esto se expresaría en un aprendizaje significativo.

*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)

IMPACTO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA

Bilma Calderon*

Facilitador Dr. Freddy Contreras


La educación en nuestros días tiene un cambio trascendental, en la medida que se han incorporado a los planteles educativos las nuevas tecnologías de información y comunicación, situación que conllevan a estudiantes y docentes a prepararse con mayor eficiencia cada día. Cabe precisar que la inadecuada incorporación de las nuevas tecnologías de información y comunicación al terreno educativo, provoca más desventajas que beneficios, por ejemplo: una mala inducción produce que tanto docentes como estudiantes, sean menos analíticos, que el interés por los libros vaya disminuyendo, ya que toda la información que necesitan la consiguen en cuestión de minutos con tan sólo estar frente a una pantalla y un teclado; sin consultar con otros autores para verificar dicha información.

Un nuevo medio de comunicación (como es el caso del Internet) transforma la vida de las personas (estudiantes, amas de casa, profesionistas, etc.), actualmente la mayor parte de las profesiones han sufrido cambios radicales, los trabajos que anteriormente necesitaban de todo un conjunto de personas, se han sustituido por sistemas automatizados. Los países ven reforzado su potencial económico a través del intercambio y producción de información (la información da poder).

Por lo que, el desarrollo alcanzado por los avances de la Tecnología de la Información y la Comunicación ha producido un impacto significativo en la educación universitaria, de manera especial en la planificación del currículo, la producción de materiales de aprendizaje y la ejecución de la instrucción. Es así como, con su uso, se ha fortalecido la educación a distancia, usando entre otras, la modalidad de educación virtual como técnica novedosa de aprendizaje, lo cual permite la interactividad, la conectividad y la convergencia entre los diferentes elemento que participan en el hecho educativo.

En este sentido, el uso de las nuevas tecnologías ha permitido que los cursos, módulos y programas de entrenamiento, entre otros, basados en formato multimedia e interactivos sean transferidos en cualquier momento o a cualquier lugar., lo cual ha permitido que la demanda de servicios educativos se oriente hacia al aprendizaje basado en el aprendiz mas que en el instructor, con la participación activa cada vez mayor de los estudiantes en los procesos de aprendizaje “en línea”. Así, la educación a distancia se ha convertido en educación distribuida apareada a las instituciones, lo cual ha conducido a un re-análisis de todos los métodos y modelos tradicionales de la educación universitaria incluyendo la organización y estructura de las instituciones tales como la determinación del tiempo de permanencia, la obligatoriedad de asistencia a clases, las exigencias de horas crédito, la publicación y limites de tiempo de las clases magistrales.

En este orden de ideas, se puede afirmar que las nuevas tecnologías de la información y comunicación han impactado el desarrollo de la enseñanza y el aprendizaje en las universidades tradicionales mediante el desarrollo de tecnologías innovadoras que han permitido una nueva concepción de la educación a distancia. Es así como, dichas tecnologías han sido utilizadas para ofrecer servicios educativos en línea, logrando un mejor aprendizaje de los estudiantes y que el recuerdo de lo aprendido sea más permanente en su memoria. También, el uso de la tecnología ha permitido que la participación activa en su aprendizaje sea de una manera más fácil y práctica.

*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)

ROL DEL DOCENTE ANTE EL SISTEMA DE EDUCACIÓN UNIVERSITARIA

Yomervis Torrealba*

Facilitador Dr. Freddy Contreras


Enseñar es un arte simple y todo de ejecución, simple para el que posee las cualidades y calidades para ejercer la docencia y difícil para el que no las posee, pero que puede adquirir realmente. Es un arte todo de ejecución porque se basa en la práctica, entendiendo a la práctica en el marco de la formación docente continua, es decir: “la formación docente, además de las habilidades, actitudes y destrezas deberá dotar al sujeto de múltiples saberes.

En este orden de ideas, las transformaciones que está viviendo el mundo en materia económica, educativa, social, política y cultural, aunado a los grandes avances de la ciencia, la tecnología y la información en estos tiempos ha producido un nuevo contexto socio histórico. Por consiguiente, todos estos cambios han impactado al sistema educativo universitario en el mundo estableciendo una nueva concepción filosófica en los docentes y en las instituciones de educación superior. Esta realidad conlleva al surgimiento de nuevos requerimientos y prácticas de gestión para el docente, para responder de forma eficiente y efectiva a los cambios que experimentamos hoy en día en este sector.

Por lo que, el profesor universitario debe asumir en la construcción un rol docente que actúe en dicha realidad mediante el diseño, puesta en práctica, evaluación y reelaboración de estrategias adecuadas para el desarrollo integral de la personalidad a través de la promoción del aprendizaje de saberes, habilidades y actitudes, de educandos específicos en contextos determinados. Esta situación merece una especial atención puesto que el papel del docente en el siglo 21, será cada vez más complejos; es importante resaltar que este debe responder a su propia especificidad histórica cultural y los espacios geográficos que la rodean en las dimensiones ética, política, culturales, económica, jurídico, que le sean de su competencia; en este sentido podemos señalar que la universidad y los docente tienen la misión de estar al servicio de los intereses del país, esto con el fin de promover cambios y desarrollo para la búsqueda del bienestar colectivo de la sociedad.

Esta nueva realidad Venezolana tiene la intencionalidad de revolucionar una nueva cultura universitaria basada en nuevas prácticas docentes, gerenciales y tecnológicas, que busca estimular al talento humano, sus capacidades cognitivas, fortalecimiento de las habilidades y la parte creativa, teniendo siempre presente el humanismo y la democracia como motor de cambio y transformación social. A nuestra manera de ver el docente del siglo XXI, debe poseer un conjunto de competencias tales como: ética y valores, autodidacta, autocrítico con una alta comunicación y liderazgo y una visión sistémica de las realidades de su entorno.

Estas competencias generales y especializadas deben estar presentes en el docente del futuro que aspiran incorporarse de forma efectiva al proceso de cambio y transformación al nuevo mercado laboral en la sociedad de la información y el conocimiento. De igual forma, es importante resaltar que a esto, se le debe agregar otros factores que van a dinamizar la conjugación del éxito entre las partes que involucran el proceso de enseñanza y aprendizaje esto como estrategia de compromiso, equidad, pertinencia social y corresponsabilidad social.

En este mismo orden de ideas, la formación de los futuros profesionales hoy en día, constituye uno de los aspectos más importante y de mayor interés que debe tener presente el docente y las universidades, para así lograr la excelencia educativa; porque el profesional del mañana no debe ser igual al de hoy en día, todo este proceso no recae solamente en la universidad, sino que el docente también tiene responsabilidad en el desarrollo integral de los profesionales universitarios.

*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)