Foucault, usos en educación

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miércoles, 24 de julio de 2013

BIOLOGÍA CULTURAL. ¿AMOR AL TOLERAR O AL RESPETO?


Rebeca Vargas
 Estudiante del Doctorado en Ciencias de la Educación
Universidad Rómulo Gallegos, Venezuela
 
Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha estado inmerso en el decidir, diariamente tenemos que tomar decisiones sobre nosotros mismos y la forma en que vivimos conjuntamente con el contorno en el que estamos; un ejemplo de esto radica en el proceso arduo que pasan las mujeres al momento de vestirse, si bien sabemos, la mujer tiende a pensar más en su aspecto físico que el hombre (aunque con el correr de los años vemos como el hombre se integra más a esta tarea física), particularmente parto del hecho en que cada mañana, antes de ir al trabajo pese a que uso uniforme, me detengo un momento que puede tardar varios minutos, para decidir que camisa me gusta más (aclarando que todas son iguales), y ni hablar cuando llega el momento de peinarme, pero todo se basa en las emociones del día, como seres cambiantes de ánimo, nuestra mirada al mundo varía también, decidiendo y decidiendo sin terminar de hacerlo ya que es un bucle cíclico en un sistema de vida.
Sin embargo, que implica el decidir en nuestras vidas, es posible decir que como seres pensantes usamos el amor con nuestras emociones para tomar decisiones, ya que como seres amorosos podemos tener confianza en lo que decidimos, podemos tener la seguridad en que seremos amados sin importar la circunstancia, ¿sin que nos demos cuenta que ese amor sea desde la tolerancia o desde el respeto?, por su parte, el amar forma parte de nuestra ontología constitutiva, que dentro de la cultura que vivimos se modifica tanto que tiene que ver con otra relación diferente al vernos como seres humanos. Hoy en día, vemos al amor como eso que damos a otra persona, bien sea afecto, dedicación en el hogar, fidelidad tal vez, pero tiene que ver con esa entrega hacia el otro, y si recibo algo a cambio de ese esfuerzo que se hace, se dice que soy amado. Seguramente, tal espera sea a raíz de que queremos ser vistos, ser notados de entre tantas personas y ser escuchados por sobre todas las cosas.
Es conveniente decir entonces, que el amar es aceptar la presencia del otro, es respetar al otro, lo que resulta en una tarea diaria, ya que uno no ve lo que hay, sino que depende de lo que estamos mirando, sin anteponer un prejuicio, es un mirar sin juicio, un mirar distinto, sin tener expectativas del otro, eso es amar, es aceptar al otro, respetándolo por encima de lo que significaría el tolerar, ya que cuando toleramos mentimos sobre lo que está sucediendo, lo hacemos a manera de salir del paso o simplemente encajar en un espacio pese a que no estoy de acuerdo con lo que sucede allí, es un mientras tanto para muchos, por ejemplo: muchas veces toleraba que un hombre dijera que es ateo, que para él no existiese lo que para nosotros los cristianos es Dios; pero el hecho de que lo toleraba enmarcaba una mentira para mí misma, porque no era honesta sobre lo que yo pensaba del ateísmo, solo que lo toleré mientras estaba conversando con él para no entrar en polémica y perder la imagen ante él. Sin embargo, aquí cae un poco en reflexión: ¿estamos tan acostumbrados a tolerar el mundo que no vemos como perdemos presencia ante las demás personas?
Cabe resaltar que sería un escenario diferente, si en aquella oportunidad fuese aceptado el punto de vista de aquel hombre, ya que sus fundamentos tendría para llegar a tal decisión, si hubiese colocado en práctica el hecho de que cada ser humano piensa, siente y habla diferente a mí, lo habría respetado, y por ende daría espacio al amar al otro sin prejuicio, suena hermoso, pero es una tarea que requiere esfuerzo y sobretodo un nivel de interpretación, análisis, comprensión y madurez para llevarla a cabo. Dando una mirada global a esa experiencia, aprendí que hay que escuchar y estar dispuesto a escuchar tanto como sea necesario para un mejor convivir, la realidad es cambiante, la verdad es relativa, no sabemos todo y todo lo que sabemos en apenas una pequeña partícula de un gran universo de conocimiento, de información que día a día tomamos para crecer como seres humanos, y con esto ser más humildes ante nuestro entorno y contorno, quizás sea lo que nuestro planeta necesita… que seamos más conscientes ante lo que sucede y hagamos algo al respecto, debemos cambiar nuestro pensar, porque si no modificamos el pensar que pensamos no estamos dando nada a la sociedad, a la vida y al planeta, por último quisiera terminar de la forma en que empecé… les dejo aquí la pregunta: ¿amor al tolerar o al respeto? Usted decide como darle respuesta.
Imagen tomada de http://es.paperblog.com/de-relaciones-respeto-empatia-y-amor-1627005/

viernes, 11 de enero de 2013

¿Pseudociencia Falsable?



Rebeca Vargas


Doctorado en Ciencias de la Educación 

Universidad Rómulo Gallegos

Facilitador: Dr. Alberto Torres      
Materia: Gestión Investigativa

Sección 5



A través del tiempo el diferenciar entre ciencia y pseudociencia se hace complejo. De hecho, una persona que no se ha formado y leído al respecto puede encontrarse con dificultades a la hora de determinar si una práctica es científica o pseudocientífica. Ambas cosas han coexistido durante milenios, y en muchos casos han estado ligadas a las mismas personas. En 1934 el filósofo Karl Popper escribió La lógica de la investigación científica, el primer libro que exponía una diferencia clara entre lo que es una ciencia y lo que es una pseudociencia. Para Popper, la clave está en la falsabilidad y en el hecho de que las teorías científicas nunca pueden ser verificadas completamente. La idea es así: una afirmación es falsable si es que es posible diseñar un experimento tal que uno de los potenciales resultados de ese experimento es que la afirmación sea falsa. La idea no es compleja, pero se presta a confusión, quizás por el parecido entre las palabras, con la idea de falsedad. ¿Una idea falsable es falsa? No necesariamente, pese a ello, la clave es que puede serlo.

Las prácticas que hoy reconocemos como pseudociencias están apoyadas en afirmaciones no-falsables, y a menudo son sostenidas por personas que prefieren mantener una visión alterada del mundo. Sin embargo, no tiene porque ser así, por ejemplo la astrología no es necesariamente una pseudociencia, ¡ni tampoco tiene por qué serlo la política!; el carácter de pseudociencia no viene dado por el tema sino por las afirmaciones en base a las cuales se construye su estudio. A raíz de esto, tomaré la persistente búsqueda de vida extraterrestre para verla como ciencia o pseudociencia, con un simple cambio de palabras en la afirmación a considerar: ¡hay vida en algún planeta! genera una pseudociencia, ya que no importa cuántos planetas se visite sin encontrar vida, la afirmación continuará sin ser rebatida ya que no necesariamente se refería a ninguno de los planetas ya visitados hasta la fecha, sino que puede ser el siguiente, o el siguiente, o el siguiente… En cambio si modificamos la frase de tal modo que la misma quede así: ¡no hay vida en otro planeta! ya tiene mejores chances de dar origen a una ciencia, pues bastaría que se encontrara vida en un planeta cualquiera para echar por tierra la afirmación. Se trata entonces de una afirmación falsable, y podemos hacer ciencia con ella.

“El juego de la ciencia no tiene final. Aquel que decida un día que las hipótesis científicas no necesitan ninguna prueba más y que pueden ser admitidas como definitivamente verificadas, que se retire del juego”.
Karl Popper